Cómo lo hacemos
Se registra solo lo que se puede comprobar

No vendemos un programa suelto para leer facturas. Primero medimos cuántas llegan, por dónde, cuánto se tarda en registrarlas y cuántas hay que corregir. Con eso, el diagnóstico dice si compensa automatizarlo y hasta dónde.
Un sistema de inteligencia artificial lee cada factura, sea un PDF, una foto o un papel escaneado, y extrae sus datos. Unas reglas fijas los comprueban: que el proveedor exista, que el importe cuadre con el pedido y que la factura no esté repetida. Lo que no cuadra pasa a una persona.
Los datos llegan al programa de contabilidad o de gestión que ya usáis, siempre que se deje conectar. Antes de conectar nada, clasificamos la información y decidimos qué puede procesar un sistema de inteligencia artificial. Usamos solo los datos imprescindibles.
Se prueba antes de ponerlo en marcha y se vigila durante el periodo de estabilización, normalmente de 60 días. Al terminar, comparamos el resultado con el punto de partida y te entregamos el informe de impacto.