Cómo lo hacemos
Primero se decide qué responde solo y qué no

No instalamos un chatbot genérico. Primero vemos con tu equipo qué preguntan los clientes, cuánto tiempo se va en contestar y qué se pierde por el camino. Con eso, el diagnóstico dice si un asistente es lo que más rinde o si basta con ordenar las respuestas.
Se fija por escrito qué responde el asistente, qué tiene que pasar a una persona y qué queda fuera de su alcance. Cuando no sabe algo, lo dice y pasa la conversación a tu equipo con un resumen de lo que pide el cliente.
Usamos la conexión oficial de WhatsApp Business y, siempre que se puede, los programas que ya usáis. Antes de conectar nada, clasificamos la información y decidimos qué puede consultar el asistente. Usamos solo los datos imprescindibles.
Se prueba antes de ponerlo en marcha y se vigila durante el periodo de estabilización, normalmente de 60 días. Al terminar, comparamos el resultado con el punto de partida y te entregamos el informe de impacto.